Mediocridad

(Carta a don Antonio Cerdá García)
Alguien dijo alguna vez que España era un país mediocre. Si esto es así, usted, don Antonio, es “superespañolísimo”, pues es el profesional mediocre por excelencia. El español que no ama su trabajo y que, aunque éste sea de lo más liviano, se pasa los minutos mirando el reloj deseando irse a casa. Esto no tendría la menor importancia si no fuera porque su ocupación, don Antonio, es la de enseñar. Y usted lo intenta (porque todo sea dicho, saber, sabe tela), pero está cansado y así todo le sale mediocre. Mediocres sus “magistrales” lecciones, mediocre su trato con los alumnos, mediocre su facilidad de palabra, mediocre su lenguaje soez, mediocre su preocupación por la Escuela... ¿Se ha fijado usted en las faltas de ortografía que tiene su libro de Cultivos Leñosos?. Y eso por no hablar de sus incomprensibles preguntas de examen; preguntas con trampa en las que usted mismo cae. Don Antonio, se ha vuelto usted tan mediocre, que seguro que no entiende, si es que la lee, que esta carta “abierta” solo pretende hacerle ver que ser profesor tiene sus responsabilidades. Ser profesor no es solo ser alguien que habla de sus conocimientos a un grupo de aprendices y cobra un sueldo por ello. Para que España deje de ser un país mediocre, debe cambiar desde abajo, desde la Universidad. Y en nuestra universidad, su actitud apática resulta desmotivante para los que venimos a aprender. Porque toda la gente joven no somos, como usted piensa, conformistas corderos del sistema ni simplistas “iconoadictos” del Windows. Si está cansado de ser profesor (o de aparentar serlo), lo mejor que hace por el bien de todos es retirarse. Que ninguno tenemos culpa de su mediocridad profesional. Seguro que alguien, teniendo más o menos que enseñar, se lo agradecerá enormemente. Y si es de los que ama la enseñanza y no ha perdido con la edad el espíritu rebelde y soñador por cambiar tanto como queda por cambiar, mejor. Ganaremos todos. Sin tener nada personal en contra, tras esta crítica constructiva, le saluda atentamente: “El Poeta Patatero”
© 2002 El Poeta Patatero*
(*) Con autorización para su publicación en AGROTIME

1 Comments:
Que agradable resulta poner el nombre de tu padre y encontrar que la única foto publicada en internet está en este magnífico blog que usted, el poeta patatero, comparte en esta nuestra red de redes. Después de leer este relato de ciencia ficción sobre mi padre, porque no se puede tachar de otra manera (por cierto, mi nombre es Borja Cerdá García y soy informático), me gustaría compartir con usted señor patatero algunas ideas. Lo primero, señor patatero, decirle que ciertamente me gustaría responderle a usted, con su nombre y sus apellidos en lugar de dirigirme a un seudónimo, que ya puestos, es bastante casposo y mediocre (ya he visto que le gusta mucho esa palabra). En segundo lugar, usted ha llamado a esto "crítica constructiva". Muy bien, pues vamos a jugar a su mismo juego. Mi padre ha estado dando clases en su facultad durante 40 años y estoy bastante seguro de que usted no ha cursado estudios durante todo este tiempo, probablemente habrán sido unos 10 añitos verdad (si es que la ha terminado)?. En ese tiempo, a cuantas clases ha asistido usted de mi padre?. Usted habla de "mediocridad profesional", como si conociera la trayectoria de mi padre, sus 40 años de profesor, sus 35 años como empresario en semilleros que él mismo ha levantado de la nada, trabajando sábados y domingos después de su jornada habitual en la facultad. No sé que parte de lo que usted ha escrito me indigna más, si la de calumniar a mi padre o la sarta de mentiras que de manera gratuita y absolutamente cobarde ha tratado usted en su blog. Por no hablar de los exámenes, de los que yo he visto cientos a lo largo de mi vida y que por cierto, todo sea dicho de paso, algunos de ellos los podía haber aprobado cualquiera con dos dedos de frente, pues muchos de ellos contenían preguntas cuya respuesta aludían más bien al sentido común que ha otra cosa. Usted habla de las faltas de ortografía del libro y seguramente tenga razón, pues cuando mi padre escribió estos apuntes no existía el corrector ortográfico y probablemente se le escaparan. Mi padre es una persona que ha leído mucho a lo largo de su vida, así que si contiene faltas de ortografía me disculpo en su nombre (aunque no deja de extrañarme). Y puedo decir esto porque sé que lo ha escrito él de arriba a abajo sin lugar a dudas, no como la mayoría del profesorado universitario que se dedica a copiar directamente el trabajo de otros. Puedes encontrar errores ortográficos, pero lo que no vas a encontrar es ni una sola errata en cuanto al contenido (eso seguro). Podría estar horas y horas rebatiéndole todas sus necedades, pero no merece la pena continuar. Sólo un detalle del que igual no es consciente y le voy avisando, la publicación de fotografías en internet sin el consentimiento del fotografiado es constituyente de delito, así que procure eliminar la foto de MI PADRE de su blog. Y como no soy tan mediocre como usted le voy a dar la oportunidad de hacerlo en el plazo de 15 días desde hoy, día 17/09/2017.
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